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Tres libros de liderazgo que todos deberíamos leer

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Hablar de libros de liderazgo siempre me lleva a una reflexión personal: no leo para saber más, leo para dirigir mejor.

A lo largo de mi camino como CEO de Grupo UPAX, he tenido momentos de absoluta claridad… y otros de profunda duda. Momentos en los que me he preguntado si estaba tomando la decisión correcta, si estaba siendo la líder que mi equipo necesitaba o si estaba comunicando bien lo que realmente quería construir.

En muchos de esos momentos, estos libros no estuvieron en un estante: estuvieron abiertos sobre mi escritorio. Fueron guías, recordatorios y, en algunos casos, verdaderos salvavidas. Si alguna vez te has preguntado qué leen los empresarios cuando enfrentan decisiones complejas, crisis o crecimiento acelerado, aquí está parte de mi respuesta.

 

¿Por qué leer libros de liderazgo cambia tu forma de dirigir?

 

Los libros de liderazgo no te dan respuestas automáticas, pero sí te enseñan a hacer mejores preguntas. En mi experiencia, leer ha sido una forma de ordenar el caos, especialmente en etapas donde el negocio crece más rápido que tus certezas como líder.

Durante la pandemia de 2020, cuando el miedo era colectivo y la incertidumbre parecía interminable, regresé a muchas de estas lecturas. Mientras muchos pensaban que los negocios se detendrían, en Grupo UPAX usamos ese tiempo para repensar procesos, innovar y fortalecer relaciones con clientes. Hoy puedo decirlo con claridad: fue uno de los periodos más retadores, pero también más creativos y prósperos que hemos vivido.

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva — Stephen Covey

 

 

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Este libro llegó a mi vida en un momento clave, cuando entendí que liderar no es controlar, sino hacerte responsable de todo lo que sí depende de ti. Covey me enseñó que el liderazgo empieza hacia adentro.

Recuerdo claramente cómo, en plena pandemia, volví al hábito de la proactividad. No podíamos controlar el contexto, pero sí nuestras decisiones. Me hice una pregunta incómoda: ¿Estoy reaccionando desde el miedo o actuando desde mis principios? Esa reflexión cambió la forma en la que comuniqué el rumbo del negocio al equipo.

Este libro me enseñó que el liderazgo empieza por el dominio personal y la responsabilidad total sobre tus decisiones. Cambió mi forma de dirigir porque entendí que primero se construye el carácter y después se construyen los resultados. Hoy, cuando enfrento una situación compleja, este sigue siendo uno de mis libros de liderazgo de consulta constante.

Las 48 leyes del poder — Robert Greene

 

2591E0E3-C9E0-4FF0-829D-D00ED558ADC5Este fue uno de los libros que más me confrontó. No es cómodo, pero es profundamente real. Robert Greene me abrió los ojos sobre cómo se mueven realmente las dinámicas de poder en los negocios y en la vida.

Hubo momentos, especialmente al crecer Grupo UPAX y trabajar con grandes clientes y estructuras complejas, en los que sentí que algo no cuadraba. No era falta de capacidad, era falta de lectura del contexto. Este libro me ayudó a observar más, hablar menos y entender que el poder no siempre se expresa de forma evidente.

Durante la crisis de 2020, muchas decisiones estratégicas se tomaron con esta mentalidad: leer el entorno, anticipar movimientos y proteger al equipo. Este es uno de esos libros de liderazgo que te ayudan a dejar de ser ingenua sin perder ética. Para quienes buscan entender qué leen los empresarios cuando quieren fortalecer su pensamiento estratégico, esta lectura es clave.

 

Franqueza Radical — Kim Scott

 

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Este libro me tocó fibras muy personales. Como líder, muchas veces dudé si estaba dando la retroalimentación correcta. Me pregunté si estaba siendo demasiado dura… o demasiado blanda. Kim Scott puso palabras a algo que yo ya sentía, pero no sabía cómo ejecutar.

Recuerdo conversaciones difíciles con colaboradores talentosos a quienes apreciaba profundamente. Antes evitaba ciertas charlas por miedo a incomodar. Este libro me enseñó que evitar una conversación honesta no es cuidar al equipo, es fallarle.

¡Qué libro! La autora te enseña que liderar no es quedar bien, es decir la verdad con respeto y con intención de hacer crecer a tu equipo. A mí me cambió la forma de dirigir porque entendí que la claridad, aunque a veces duela, siempre construye equipos más fuertes y más honestos.

Desde entonces, este se volvió uno de mis libros de liderazgo de cabecera, especialmente cuando dudo si estoy siendo una buena líder o si estoy comunicando con la claridad que el equipo merece.

 

Qué tienen en común estos libros de liderazgo

Estos tres libros llegaron a mi vida en momentos distintos, pero todos me enseñaron lo mismo: el liderazgo no se trata de tener todas las respuestas, sino de hacerte responsable de tus decisiones, de tu comunicación y de tu impacto en los demás.

Por eso, cuando alguien me pregunta qué leen los empresarios que logran construir organizaciones sólidas incluso en tiempos de crisis, siempre pienso en lecturas que te obligan a crecer primero como persona y luego como líder.

Un último consejo de liderazgo desde la experiencia

Leer estos libros de liderazgo no me convirtió en una líder perfecta, pero sí en una líder más consciente. Más atenta. Más humana. Si algo he aprendido es que liderar implica dudar, reflexionar y volver a elegir todos los días.

Si estás en un momento de crecimiento, crisis o transformación, estos libros pueden convertirse —como lo fueron para mí— en verdaderos almanaques de consulta. No para encontrar respuestas rápidas, sino para recordarte quién quieres ser cuando tomas decisiones difíciles.

 

Tres hábitos para hacer tiempo para leer cuando eres líder

Si algo me falta es tiempo. Y sentarme a leer, como lo hacía antes, es algo que cada vez hago menos. La agenda se llena, las decisiones no paran y siempre hay algo “más urgente”. Pero con los años entendí que, como líderes, no podemos dejar de capacitarnos ni de aprender, porque cuando dejamos de crecer, también lo hace la organización.

Por eso, quiero compartirte tres hábitos que me han ayudado a darme el tiempo de leer incluso cuando siento que no lo tengo:

  • Leer por bloques pequeños, no por horas completas. Dejé de esperar el “momento perfecto”. A veces son 10 o 15 minutos entre juntas o al final del día, pero la constancia hace la diferencia.
  • Tener siempre un libro a la mano. En físico, en Kindle o en audiolibro. Convertí la lectura en una opción disponible, no en una actividad que requiere planeación excesiva.
  • Leer con intención, no por cantidad. No se trata de cuántos libros terminas, sino de qué idea te llevas y aplicas. Muchas veces regreso a un capítulo específico que necesito en ese momento, y eso también cuenta como leer.

Estos hábitos me han permitido seguir aprendiendo incluso en etapas de mucho crecimiento, presión o incertidumbre, como lo fue la pandemia o los periodos de expansión acelerada en Grupo UPAX.