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Ventajas de trabajar en una oficina (perdón, fans del home office)

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Lo sé, el home office tiene muchos adeptos, empezando por mí misma. Trabajar en pijama, sin tráfico y con tus gatos y perritos al lado es muy tentador. Desafortunadamente, elegí otra vida: la de ser líder de un equipo de 1,000 personas.

Y como líder, tengo clarísimo que hay algo que no se puede reemplazar: la energía que se siente cuando un equipo trabaja junto, en el mismo espacio. Cuando fundé Grupo UPAX me planteé la posibilidad de crear una compañía tech de esas que permiten que su gente trabaje desde la alberca. Pero, pronto, me di cuenta de que no iba por ahí.

Las empresas necesitan estructura para crecer, y esa estructura es más fácil construirla desde un lugar en común. 

No soy promotora inmobiliaria, ni trabajo para las compañías de coworkings. Escribo desde un lugar de genuino convencimiento de que las oficinas no son obsoletas, sino todo lo contrario. 

En este blog de negocios, quiero contarte por qué asistir a una oficina es apostar por lo humano, más allá de la productividad y de los jefes control freak

Y antes de que se lancen a la yugular, quiero aclarar que reconozco los beneficios del home office, está probadísimo. Pero, hoy por hoy, creo que hace falta pronunciarse a favor de las oficinas, que también traen muchas ventajas.

¿Por qué sigue siendo importante una oficina?

Más allá de si tu oficina es bonita o no, si es amplia o pequeña, fría o calurosa, la importancia de una oficina está en las conexiones que te permite tener. Cuando compartimos espacio, no solo intercambiamos ideas, también emociones, gestos y una energía que no se da a través de una computadora. 

Una conversación rápida en el pasillo puede resolver las cosas que suelen resolverse en 20 correos. Y ni hablar del sentido de pertenencia: una oficina te recuerda que formas parte de algo más grande que tu pantalla. 

 

Beneficios de una oficina que nadie te dice

Muchos creen que la oficina solo sirve para controlar horarios o tener reuniones. Pero hay beneficios de una oficina que van mucho más allá. Aquí te enlisto algunos de ellos por si estás en ese momento de tomar una decisión importante sobre el esquema de trabajo que mejor se adapte a ti.

1. Claridad en roles y tareas

Creo que a muchos nos molestan los mensajes de WhatsApp, Slack, Monday... Y ni decir las llamadas inesperadas por Teams o Zoom. Pero en el día a día es necesario resolver dudas. 

En persona es más fácil hacer preguntas rápidas, resolver dudas, organizarse de forma rápida, dar un estatus breve y sencillo, y ver quién hace qué y cómo se complementan los equipos. Eso evita malentendidos y mejora la productividad sin necesidad de tantas juntas virtuales. 

2. Cultura y motivación

No sé si solo soy yo, pero estar rodeada de personas me motiva. Las pequeñas conversaciones, los chistes internos y hasta los retos del día a día construyen una cultura que ninguna videollamada puede igualar.

Incluso puede motivarte el elegir qué ropa llevar, qué perfume usar, a dónde ir a comer ese día... Todo eso forma parte del encanto de salir de casa y quitarse la pijama para ir a trabajar. 

3. Aprendizaje inmediato


En una oficina aprendes sin darte cuenta: escuchas cómo otros resuelven problemas, te contagias de buenas prácticas y creces más rápido. Es aprendizaje 100% natural.

Desafortunadamente, las personas que realizan trabajo totalmente remoto no desarrollan estas habilidades blandas o soft skills que son tan importantes para el mercado laboral.

 

4. Salud mental y bienestar

Omitiendo el hecho de que a veces hay gente tóxica en la oficina, la realidad es que trabajar en oficina nos ayuda en temas de bienestar y salud mental. Personas que han estado trabajando en casa por periodos largos de tiempo (como sucedió durante la pandemia) aseguran haber sentido ansiedad, depresión, falta de motivación, entre otras emociones negativas.

 

5. Te haces más visible

Y, si me preguntas, mi parte favorita de trabajar en una oficina vs. en casa o de manera remota es que, cuando estás rodeado de otras personas, la gente nota que existes, que trabajas bien y que eres un buen elemento para la empresa. 

Dice el dicho: al que no habla, Dios no lo oye. Y al que no va a la oficina, los jefes no lo ven chambear. Es así, esas son las reglas del juego y poco ha cambiado desde que se escribieron. Si aspiras a crecer en una corporación, o que por lo menos vean tu potencial, tienes que hacerte presente.

 

¿Y si combinamos lo mejor de ambos mundos?

No se trata de eliminar el home office, sino de encontrar la forma de ser más eficiente. Un modelo híbrido bien pensado aprovecha lo mejor de cada formato: la concentración de casa y la colaboración de la oficina.

La clave está en definir roles de trabajo y asignar tareas según las capacidades de cada colaborador. Así, cada persona aporta desde donde más brilla.

Además, en organizaciones como Grupo UPAX, no tienes por qué elegir entre tu familia y el trabajo. A veces, veo por los pasillos a mamás y papás con sus pequeños. Las personas que tienen a su cuidado a un familiar también tienen la flexibilidad de atender esa responsabilidad tan grande.

Tenemos claro que no somos robots, ni podemos pausar nuestra vida personal y familiar solo porque estamos en horario laboral. Las empresas que no lo comprendan, lamento decirles que van para afuera: las próximas generaciones son más exigentes con los espacios de trabajo. Créeme, llevo mucho tiempo siendo mentora de jóvenes de preparatoria y todos le temen a la experiencia de una antigua rígida e impersonal.

 

En resumen: juntos se avanza más rápido

Trabajar en oficina es, desde mi experiencia en 25 años de carrera, crear un entorno donde la comunicación fluya, las ideas se compartan y el equipo crezca unido.

Sí, el home office funciona, pero la oficina potencia la conexión humana, y eso sigue siendo el motor más fuerte para cualquier negocio.

Respeto mucho a quienes optan por el home office como una forma de tener un estilo de vida menos ajetreado. Lo entiendo. Sin embargo, para crecer como negocio y como profesional a veces hay que sacrificar la tranquilidad y salir al ruedo. 

Y no se trata de elegir una cosa u otra, desde luego puedes combinar ambas modalidades de trabajo. Solo no eches en saco roto lo que una oficina, las personas y la energía del trabajo colectivo pueden darte. 

Claro que, si eres empresario y obligas a tus colaboradores a ir 100% presencial, dales un espacio digno, agradable y con buenas condiciones de trabajo. Si no, en ese caso mejor déjalos trabajar en el cafecito de su preferencia...

 

¿Tu empresa ya encontró su modalidad perfecta?

Si estás pensando en cómo reorganizar tu equipo o mejorar su dinámica, date una vuelta por nuestro blog de negocios.

Ahí encontrarás más ideas para crear entornos de trabajo donde todos crezcan, dentro y fuera de la oficina.

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